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Santa Sociologia

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October 21

Abelardo

¿Por qué Ramos escribió dos historias sobre la unidad latinoamericana?*

Por Alberto J. Franzoia

A fines de la década del cuarenta del siglo pasado, Jorge Abelardo Ramos escribió “América Latina: un país”. Era un primer intento para expresar sistemáticamente y con un fundamento histórico la que sería una de las tesis centrales de la Izquierda Nacional, a saber: la tierra conquistada y colonizada por los ibéricos se ha convertido a lo largo de los siglos, y como producto de una fuerte fusión étnica-cultural (más allá de la evidente destrucción, explotación y pillaje), en el fundamento de una patria común (un único país), que sólo recuperando y fortaleciendo su unidad podrá liberarse de las fuerzas que la oprimen impidiéndole desarrollar todas sus potencialidades. Pero, a su vez, lo hace desde una concepción claramente marxista. En dicho texto da los primeros pasos a la hora de abordar la unidad de la Patria Grande, desde una perspectiva marxista autocentrada, tomando distancia de la versión eurocéntrica predominante hasta entonces.

En 1968, veinte años después de “América Latina: un país”, Ramos escribe su magnífica “Historia de la Nación Latinoamericana”, texto que aborda nuevamente esa cuestión. Cabe preguntarse entonces por qué razón trata el mismo tema en dos oportunidades. Y la respuesta se encuentra en el comienzo mismo de esta segunda obra, en dos páginas escritas en el mes de enero de aquel año, que llevan por título: Advertencia. Allí el autor reconoce en su primera obra dos limitaciones propias de la edad, ya que al escribirla era apenas un veinteañero. Por un lado había intentado la osadía de abordar simultáneamente, en un breve trabajo, la cuestión de la unidad latinoamericana y las grandes incógnitas de la historia argentina:
“Se proponía exponer e historiar la cuestión nacional latinoamericana y descifrar al mismo tiempo los enigmas incontables de una historia argentina petrificada”.
Por otro, sus conocimientos históricos no eran suficientes en ese momento:
“Para rendir completa justicia a “América Latina: un país”, agregaré que si bien adelantaba en sus páginas el núcleo de la tesis unificadora, el estado de mis conocimientos en esa época me impidió expresar en toda su íntima complejidad los factores histórico-sociales que posibilitaron el proyecto de Simón Bolívar al mismo tiempo que decidieron su ruina.”
Por lo tanto, con muy buen criterio, Ramos decide no reeditar su primer intento y vuelve veinte años después, con una excelente formación en la materia, a concentrar todo su esfuerzo en una cuestión central: “escribir un historia completa de los combates físicos y teóricos librados para unificar América Latina”.

Los conocimientos que el autor había incorporando a lo largo de veinte años le permitieron salvar los errores anteriores; además adoptó la correcta decisión metodológica de centrar su estudio en un solo problema, mientras que las incógnitas de la historia argentina las había abordado en otro trabajo (“Revolución y contrarrevolución en Argentina” de 1957). Sin embargo, los logros que cosechó con su segundo texto no hubieran sido posibles sin un excelente uso del método marxista, hecho minimizado por algunas interpretaciones más recientes de la historia de Ramos. Esta cuestión es esencial, no sólo porque el marxismo es el único método capaz de penetrar en las oscuras profundidades del tema, sino porque era frecuente por aquellos años recurrir a una versión petrificada del materialismo dialéctico que sólo gestaba criaturas muertas. Un vulgar recetario importado de Europa que para colmo había sido transformado, a partir de los años treinta, en un nuevo positivismo en manos de los burócratas stalinistas, esos que con tanta facilidad se multiplicaban y permanecían, sin honrar la vida, en los países colonizados por las potencias europeas. Así, cada vez que el marxismo arribaba a nuestras costas, perdía esa creatividad original que le supieron imprimir verdaderos revolucionarios como Marx, Engels, Lenin y Trotsky. De allí que la izquierda nacional, de la cual Ramos fue uno de sus exponentes más notables, tuvo el enorme mérito de recuperar para Argentina y otros lugares de nuestra América Latina, la fuerza arrolladora de un método y una teoría surgidos para interpretar y cambiar el mundo.

Para interpretar correctamente la realidad y transformarla era necesario recurrir a la verdadera dialéctica materialista. Esa que partiendo de lo concreto abstrae sus aspectos centrales convirtiéndolos en teoría y recién entonces regresa sobre lo concreto para modificarlo con la guía de una teoría revolucionaria. Ramos, como buen discípulo de los creadores del materialismo dialéctico, rechazaba deducir la realidad desde fórmulas abstractas gestadas en realidades distintas a la nuestra, como si la práctica fuese para el marxismo un concepto vaciado de contenido. A eso se refiere cuando en la “Advertencia” que estamos considerando, escribe:
“Me esforcé por pensar como “americanocéntrico” los episodios capitales de este proceso y en emplear el método marxista desde aquí, contraponiendo a la versión sacro-marxista que tradicionalmente impuso Europa para interpretar América Latina”.

Esa fue la llave que, a un Ramos ahora adulto y formado en la complejidad histórica de nuestra tierra, le permitió abrir puertas cerradas por décadas y legarnos a las generaciones posteriores, la posibilidad cierta de construir el camino de la liberación nacional y social en el marco de la Patria Grande.

* Este trabajo forma parte de la colección “Un recorrido por HISTORIA DE LA NACIÓN LATINOAMERICANA”, publicada en exclusividad por el Cuaderno de la Izquierda Nacional
October 19

La santa cruz. Refugio de la Resistencia



Sinopsis

Corría el año 2007, la Iglesia Santa Cruz era declarada Monumento Histórico...

30 años antes, las primeras Madres de Plaza de Mayo, encontraban en la Santa Cruz, como muchos otros, un lugar donde reunirse en plena dictadura. Lo hacían junto
a otros familiares y militantes por los derechos humanos.
El 8 de diciembre de 1977 juntaban fondos y firmas a la salida de una misa para publicar una solicitada sobre sus desaparecidos, cuando irrumpe un grupo de tareas de la Marina y secuestra a varias personas. El operativo, iniciado meses antes con la infiltración de Alfredo Astiz, culmina dos días después con dos secuestros más: 12 en total.
Todos son llevados a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) y allí bautizados: 'El grupo de la Santa Cruz'.
A lo largo del documental, sobrevivientes y familiares reconstruyen los años de lucha, esperanza y solidaridad, de un grupo y un lugar que se convierten en emblema de resistencia... también en el presente.

Dirección y guión

María Cabrejas

Fernando Nogueira


Podes descargar la peli, despues del 19 de Octubre por este Blog
http://www.peliculasantacruz.blogspot.com/
September 30

La colonizacion cultural

Aritz Recalde –Septiembre 2009
Parte I: La industria cultural norteamericana y la guerra permanente.





(…) “La escuela, el periodismo, la radio, el cine, la Universidad, integran el frente de resistencia que los grupos económicamente encumbrados oponen al cambio social”. Juan José Hernández Arregui[1]

(…) “Un imperialismo fundado sobre bases económicas tratará naturalmente de crear una situación mundial en la cual pueda emplear en forma abierta, en la medida en que le es necesario, sus instrumentos económicos de poder, como las restricciones de los créditos, el bloqueo de las materias primas, la desvalorización de la moneda extranjera, y así sucesivamente. Considerará como “violencia extraeconómica” el intento de un pueblo o de otro grupo humano de resguardarse del efecto de estos métodos “pacíficos”. Empleará medios de coerción aun más duros (…) Por último, dispone todavía de instrumentos técnicos de eliminación física violenta, de armas modernas técnicamente perfectas, que se han vuelto de tan inaudita utilidad, mediando una inversión de capital y de inteligencia, como para ser realmente usadas en caso de necesidad. Para el empleo de estos instrumentos se está construyendo por otra parte un vocabulario nuevo, esencialmente pacifista, que no conoce ya la guerra sino sólo exclusiones, sanciones, expediciones punitivas, pacificaciones, defensa de los tratados, policía internacional, medidas para la preservación de la paz. El adversario no se llama ya enemigo, pero por eso mismo es presentado como violador y perturbador de la paz, hors-la-loi y hors- l`humanité, y una guerra efectuada para el mantenimiento y la ampliación de posiciones económicas de poder debe ser transformada, con el recurso de la propaganda, en la “cruzada” y en la “ultima guerra de la humanidad”. Carl Schmitt[2]


Los países nacen, se desarrollan y mueren en un estado de enfrentamiento político permanente o, como planteó Carl Schmitt: “la guerra y la enemistad forman parte de la historia de los pueblos.”[3] Dicha condición inmanente de la historia hace que la declaración de la guerra y de la paz sean etapas y medios a partir de los cuales las metrópolis buscan alcanzar sus objetivos políticos expansionistas como plataforma para lograr su desarrollo nacional. Las guerras entre las potencias fueron y son actualmente, una forma de dirimir el enfrentamiento con otras naciones y pueblos. Incluso, podríamos aseverar que la segunda guerra mundial no culminó en el año 1945, sino que siguió luego de Yalta con la lucha entablada por el reparto del planeta entre los bloques de las potencias triunfadoras. El conflicto por la posesión de los recursos del mundo se prolongó, desde esa fecha con otra dinámica, hasta la caída del Muro de Berlín y es innegable que y finalmente, su vencedor exigió los derechos al derrotado: Estados Unidos aplicó su programa neoconservador de manera violenta y brutal sobre gran parte del planeta durante casi dos décadas de una tiranía que fue ejercida políticamente, a veces de manera militar y en todos los casos, con una acción de enfrentamiento y avasallamiento económico. Hernández Arregui lo expresó claramente hace ya varias décadas al sostener que “Estados Unidos, tras la ciclópea estatua de la libertad que mira Nueva York, -“la sanguinaria, la monstruosa, la irresistible, capital del cheque”, como la llamaría Darío-, y no hacia el mundo, jamás ha reparado en medios para subyugar a los pueblos que caen bajo su esfera de influencia. Su actual política, favorable al reconocimiento de los regímenes militares, en sustitución de la anterior, partidaria de los gobiernos títeres que el Departamento de Estado consideraba “democráticos” y todos ellos, tutelados por su intervención directa o su consentimiento indirecto – como es el caso Betancourt en Venezuela – no es más que el descolorido cortinado de un nacionalismo prepotente y sin imaginación. La invasión de Santo Domingo, una vez más – y no será la última – lo prueba sin atenuantes”.[4] Efectivamente y tal cual transcurrió la historia posterior, Hernández Arregui tuvo razón: no fue la última asonada militar del imperio y sus operadores internos sobre el continente.
En este marco histórico e internacional, es pertinente mencionar que la industria cultural norteamericana se vincula estrechamente con la política exterior expansionista del país que se desenvuelve como un instrumento del aparato de colonización cultural que tiene entre sus funciones privilegiadas, la de justificar el programa imperial. Los bancos, los industriales, los obreros, técnicos y todo el conjunto de operarios de las fábricas conjuntamente a los cuadros militares, construyen las bases materiales de producción para la guerra norteamericana: en este marco, los políticos y la industria cultural de su país, la preparan y la justifican ante la opinión pública y finalmente y lo que es importante, la declaran como una ley de hierro que cae sobre las espaldas del Tercermundo. Sociedad, Estado, imperialismo e industria cultural se amalgaman y tal cual lo expresó Juan José Hernández Arregui (…) “La opinión pública es una de las caras del poder social. La estabilidad misma del Estado depende de ella. De acuerdo a lo que el Estado representa frente a las relaciones de poder, así será la propaganda periodística, radial o cinematográfica”[5].

(....) En este esquema de política nacional e internacional se desarrolla el cine norteamericano, que se desenvuelve como una manifestación cultural de una economía de guerra y de una potencia expansionista. Sintéticamente, podemos afirmar que existe una matriz que atraviesa las diversas expresiones de la industria del cine norteamericano y que presenta conjuntamente un argumento, un contenido y una imagen que:

PRIMERO: es apologética de la intervención policíaca, cotidiana y totalizadora del Estado sobre la vida privada de los ciudadanos norteamericanos en un país que, paradójicamente, hace alarde de ser la republica liberal ejemplar. Dicha mención permanente al “liberalismo” coexiste sin causar demasiadas contradicciones en la opinión pública, con un cine en el que los organismos de inteligencia intervienen teléfonos, domicilios, correspondencia, detienen personas y en el que las instituciones y órganos como el FBI y la CIA, son un motivo frecuente y reiterado que controla todos los ámbitos de la vida privada de los ciudadanos. El cine hace apología de un Estado autoritario que vigila e interviene policialmente la vida privada, generando un sentimiento de militarización total en el que se educa el ciudadano.

SEGUNDO: construye la enemistad permanente de la comunidad norteamericana contra un supuesto agresor externo, al cual hay que derrotar y suprimir del planeta. Las poblaciones que disponen de los recursos que ambiciona el país se tornan un enemigo total: la etnia, la raza, la historia o los sistemas de gobierno, componen la amalgama sobre la que se construye el enemigo sobre el cual hay que actuar en una acción de guerra. El cine norteamericano recorrió las relaciones exteriores de su país y es por eso que se construyó una imagen exportable, masiva y profundamente desvirtuada, de Rusia, de las guerras de Indochina, de las acciones en Medio Oriente o de la Latinoamérica actual. La acción económica es disfrazada de lucha cultural: se combate contra la religión soviética –el comunismo-, se lucha contra la cosmovisión “árabe extremista” –el ser musulmán– y se enfrentan los valores de Latinoamérica –“narcoterrorismo y autoritarismo”-.

TERCERO: construye un estado de emergencia interna permanente donde el supuesto enemigo externo circunda la vida cotidiana del ciudadano norteamericano. El cine catástrofe es una expresión clara de la imposición cinematográfica de una construcción del sentimiento de potencial ataque exterior. Sobre este estado de ánimo, se configura la animosidad negativa entre Estados y pueblos. Esta imagen se amplifica con la formación del terror vinculado en un potencial exterminio tecnológico: por ejemplo, es frecuente encontrar en el cine norteamericano un arma bacteriológica o atómica en manos de los árabes o soviéticos.

CUARTO: desarrolla una tarea de promoción y de constante apología del rol de las Fuerzas Armadas para la defensa de su país y del mundo. La guerra, el armamento o los valores ligados al combate, la justicia y la tarea y práctica militar son motivos frecuentes del cine norteamericano. Nación, Fuerzas Armadas y guerra permanente hacen a la constitución del ser nacional norteamericano.

QUINTO: el enemigo externo es universal, pero la defensa y salvación del planeta sólo una actividad norteamericana. Esta construcción induce a formar una opinión pública mundial centrada en la defensa del monopolio de la producción de armas y de la declaración legal de la guerra y la muerte. Reproduciendo literalmente los contenidos se puede deducir que los asesinatos efectuados por los norteamericanos son “legítimos” y los realizados por otras naciones (más: en general defensísticos) son expresiones de “terrorismo”. Estas concepciones contribuyen a reforzar la actual división internacional de la guerra y la declaración del derecho a la muerte, que tiene a Estados Unidos como principal detractor.

La industria cultural norteamericana recorre un complejo entramado de tensiones por un lado, entre la hegemonía que ejerce la dirigencia ligada a la industria de la guerra y su aparato de la colonización cultural y por otro, con diversos mecanismos como el financiamiento direccionado o la censura gubernamental. La cultura de la guerra se produce y reproduce a través de convicciones, pero además, de subsidios y de persecuciones políticas. Asimismo, debemos reconocer que no manejamos la hipótesis de que existe un “sólo” cine norteamericano, sino que en realidad, repasamos algunas tendencias generales sobre una corriente cinematográfica particular que es respaldada por la estructura rentística y concentrada de la industria cultural y los aparatos de prensa norteamericanos y que se exporta masivamente a las pantallas latinoamericanas. Norteamérica y su dirigencia van a la guerra junto a su industria cultural, furgón de cola de la organización internacional de la muerte y el saqueo histórico y diario del imperio sobre el Tercermundo. Frente a este cine de raíz colonial es bueno traer la propuesta del grupo Cine de Liberación que sostiene que (…) “creemos que basta que el cineasta conciba su existencia como una militancia en el terreno de la cultura para que ese cine, sea y pueda cumplir su praxis total. A fin de cuentas, si entendemos el papel del cineasta como el de un operario o trabajador de la cultura, quedará claro que las dificultades que habrá de atravesar no serán ni mayores ni menores que las que viven hace años los trabajadores de otros frentes sujetos a leyes mucho más coercitivas y dictatoriales. (…) Importa más llegar a un solo hombre con la verdad de una idea, que a diez millones con una obra mistificadora. Aquello libera: lo otro es ignominia”.[9]




[1] Hernández Arregui Juan José (1957). “Imperialismo y Cultura. La política en la inteligencia argentina”. Ed Amerindia, Buenos Aires. P 34.
[2] Carl Schmitt (2001). “El concepto de lo político”. En Teólogo de la política. Ed. Fondo de Cultura Económica, México. P 223.
[3] Carl Schmitt (2001). “Enemigo total, guerra total, Estado total”. P 146.
[4] Juan José Hernández Arregui (2004) “Nacionalismo y Liberación”. Editorial Peña Lillo. Ediciones Continente. Buenos Aires. Pp. 128-129.
[5] Hernández Arregui (1957). P 270.
9 Octavio Getino y Fernando Solanas (1969). “Notas de Cine de Liberación. Tema: La censura”. Revista De Marcha, Uruguay
September 29

Honduras

Por "Grillo" (*), especial para Agencia NOVA.


HONDURAS, 23 SE SEPTIEMBRE/2009, 00:29 hrs.
SOS, compañeros de NOVA.





“Amigos, urge difundir esta noticia, los nombres de los compañeros que la envían los quité por cuestiones de seguridad ya que están en el ojo de la tormenta y debemos velar por él y ella. Nuestra más firme solidaridad para ese heroico pueblo hondureño”. (Grillo, soy Ingrid…)

 

Digamos que soy escandinava y que me llamo Ingrid Storgen. Me encuentro en un edificio cercano a la Embajada de Brasil junto a 30 compañeras y compañeros, la mayoría integrantes de Artistas del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado.

Nos avocamos a este lugar para descansar, manteniendo la conciencia de que de un momento a otro el ejército y la policía entrarían al perímetro donde alrededor de 5,000 personas nos encontrábamos para darle protección al Presidente Manuel Zelaya.

Atacaron a las 5:45 am con fusilería y lacrimógenas. Mataron a un número indeterminado de compañeros de la primera barricada al final del Puente Guancaste. Rodearon y atacaron la barricada del puente de La Reforma.

Haciendo cálculos aproximados, el operativo contó con alrededor de 1,000 efectivos policiales y militares.

Arrinconaron y golpearon. 18 heridos graves en el Hospital Escuela. Siguen persiguiendo en el Barrio Morazán y en le Barrio Guadalupe a los bravos estudiantes que anoche organizaron las precarias barricadas.

En este momento son las 8:00 am. Frente a la Embajada de Brasil han colocado un altoparlante con el himno nacional a todo volumen mientras catean las casas aledañas a la Embajada. Lanzaron bombas lacrimógenas dentro de la Embajada. El Presidente continúa en su interior amenazado por los golpistas que ya argumentaron a través de los medios sus razones "legales" para proceder al allanamientos.

Miles de personas que se dirigían hacia Tegucigalpa han sido retenidas en los alrededores de la ciudad. La ciudad está completamente vacía, fantasmal. El toque de queda fue extendido para todo el día.

La represión contra los manifestantes indefensos fue brutal. En varias ocasiones Radio Globo y Canal 36 han sido sacados del aire. Cientos de presos. Estamos aislados.

Aquí estamos el núcleo principal de los organizadores de los grandes eventos culturales en resistencia: poetas, cantautores, músicos, fotógrafos, cineastas, pintores y pintoras... humanos.

 

Son las 18 horas, estamos SECUESTRADOS... NUEVAMENTE REPRIMIDOS:

Llevamos 17 horas de toque de queda. Y seguimos hasta las 6 de la tarde de hoy martes.

(no dudamos que lo extiendan... igual paso en el departamento de El Paraíso hace dos meses)

Los MILITARES y los POLICIAS han invadido la privacidad de los vecinos al par de la EMBAJADA DE BRASIL.

La policía y los militares...han quebrado los vidrios de los carros y motos de las personas de la resistencia, están quemando sus carros (ellos los habían dejado ahí, como retenes)

Se habla de tres muertos, heridos (a los heridos que se trasladaron a los hospitales... los militares los están sacando de los hospitales)

A los atrapados los llevan al estadio Chochi Sosa. (lo mismo hizo Pinochet)

POR FAVOR: ayuda, que se sepa, que los medios informen esta realidad, sufrimos pánico de muerte.

 

September 21

El tren que se nos viene encima

 

 

Realmente... ¿Crees que existe recuperacion economica?

 


 


¿Una luz al final del túnel?

La subida de las bolsas, las declaraciones de beneficios por parte de la banca zombie, la remontada de los precios energéticos, la desaceleración del paro, el reembolso de préstamos estatales por parte de la banca norteamericana, la recuperación de la producción industrial en Alemania en mayo y junio... El FMI ya anuncia a bombo y platillo que ha modificado al alza sus previsiones para 2.010. Los gobiernos anuncian que lo peor ya ha pasado, que hemos tocado suelo y que el "rebote" ya está en marcha.

Pero
rebotar sobre el fango es imposible. Las condiciones para una recuperación de la demanda global siguen dependiendo de un crédito cada vez más difícil de conseguir para la mayoría de desacreditados ciudadanos y pronto lo va a ser para las cada vez más desacreditadas instituciones públicas.

Todo el tinglado que nos ha conducido hasta aquí sigue en pie y reforzándose. La concentración empresarial aumenta con la crisis, la especulación vuelve a las andadas en los mercados de bienes primarios, la OMC, la UE, la OCDE, el FMI ... siguen promoviendo y apoyando el dumping social, los recortes salariales, el empeoramiento de las condiciones laborales, la supresión de la ayudas sociales, etc... 200 millones de pobres se han añadido ya al grupo que subsiste con menos de 2$ al día.

La dura realidad es que el estancamiento y la depresión se han enrocado definitivamente en el sistema. A pesar de la descomunal intervención del sector público la economía privada no demarra. El crecimiento del gasto público se ha financiado enteramente a base de emisiones de títulos de deuda, emisiones cuya colocación se ha beneficiado de los bajos tipos de interés y de la aquiescencia conservadora de los asustados inversores.

Espiral y Crac del mercado de deuda

Las cantidades crecientes de deuda pública que los estados deberán colocar para financiar los déficits astronómicos en que están incurriendo acabarán reventando los mercados de renta fija, provocando un descenso imparables de los precios de estos títulos en el mercado secundario. Un título de 1000 € pasará a valer 800 o 700 €, con lo cual, el comprador del título recibirá un interés superior en proporción a la desvalorización del nominal del mismo. Para colocar nuevos títulos en el mercado primario los estados, en competencia entre ellos, se verán constreñidos a aumentar los tipos de interés.

Se trata de una nueva espiral o remolino. Cuanto más baja el valor de los títulos más suben los intereses y por tanto la carga financiera de la deuda. El fantasma de la bancarrota de los agentes públicos gana cuerpo entre los timoratos inversores y los precios de la obligaciones se precipitan aún más, ...

La amenaza de crac en los mercados de deuda pública inducirá al sistema a:

a) Recortar los gastos públicos, la inversión pública, los servicios públicos y las ayudas sociales.

b) Monetizar la deuda. Los bancos centrales adquieren la deuda pública en el mercado secundario con lo cual inducen una cierta recuperación del valor de los títulos. En EEUU ya lo hacen. En la zona euro de momento está prohibido. El resultado evidente es la inflación galopante más pronto que tarde.

Todo ello implicará un deterioro aún mayor de la demanda global y de la espiral depresiva de subconsumo y paro.

Para un resumen de la dantesca situación española:
Los grandes desequilibrios de la economía en cifras

Terremoto financiero 2.0

La banca no ha dado carpetazo a la crisis. 350 billones de € en contratos sobre derivados financieros siguen flotando en los balances de los bancos e instituciones financieras, contratos cuya circulación se ha parado y que no van a resistir un nuevo seísmo en ciernes a medida que la falla de los impagados en las cuentas bancarias acumula ingentes dosis de energía explosiva. Se trata de artefactos de ignición retardada que siguen ahí y que nadie ha desactivado aún. No hay que descartar que las pérdidas superen los 3 y pico billones de $ que se llevaron las subprime.

La opción de mantener en pie, a base de fondos públicos, “bancos zombie”, entidades insolventes que no prestan, es una opción para convertir el inmediato futuro en una larga "década perdida" a la japonesa.

Un comentario sobre la "saneada" banca española:
análisis de Variant: “Los bancos españoles ocultan pérdidas y morosidad, y los inversores fuman crack si creen que son los más sólidos de Europa”.

Así pues lo de la luz al final del túnel podría ser la de una locomotora a toda marcha que viene hacia acá.

¿La locomotora asiática?

Desde los años 80 la economía de Asia oriental se convirtió en el taller de mundo. Las sociedades asiáticas se dejaron atrapar en las redes de la estrategia transnacional de las grandes corporaciones. La "expansión" económica asiática, llegó a convertirse en modelo envidiado de desarrollo.


La evolución del modelo asiático

De la mano de los intereses de las grandes corporaciones multinacionales evolucionó desde un estadio inicial de competencia entre distintos países exportadores para ganar cotas de mercado en EEUU y Europa, estadio en el que las relaciones comerciales interasiáticas eran débiles o nulas (hasta finales de los 80), a un nuevo estadio en el que una parte de las economías involucradas fueron dejando de producir productos acabados para especializarse en la producción de componentes que se exportan a China.

En el modelo inicial, las élites asiáticas podían obtener suculentos beneficios en tanto en cuanto mejoraba la productividad de sus economías. Parte de estos avances en productividad se trasladaban a los trabajadores y se tradujeron en una mejora del nivel de vida del conjunto de la población. Este fue el camino seguido por Japón, Korea del Sur, Taiwan, Hongkong, Singapore. Los llamados "tigres asiáticos"

La incorporación tardía de China representó un vuelco sustancial en la evolución de los acontecimientos.

China, el último país en sumarse al modelo, mostró una capacidad sin rival en cuanto al suministro de fuerza laboral preparada, barata dócil y en la absorción de niveles inconcebibles de polución y degradación medioambiental y acabó convirtiéndose en el centro funcional del sistema. Progresivamente los antiguos "tigres" pasaron de producir para exportar productos acabados a occidente a producir maquinaria, componentes y piezas para las factorías de ensamblaje chinas. El comercio interasiático de piezas y componentes pasó del 30% a principios de los 90 a superar el 50% a mediados de la primera década del segundo milenio. Por el contrario, las exportaciones chinas a EEUU y Europa pasaban del 29% al 50% durante el mismo período.

Así pues el modelo asiático implica en la actualidad un importante comercio interregional de maquinaria, partes y componentes hacia China, convertida en un enorme centro de ensamblaje para la exportación.

Este nuevo modelo de producción transnacional ha significado para los trabajadores de la región la amenaza permanente de los estándares de explotación laboral existentes en China de forma que a pesar de unas cifras récord de crecimiento económico las condiciones laborales han ido empeorando paulatinamente en toda la zona.

Pero el modelo estaba castrado desde el inicio. El tinglado funcionaba en la medida que EEUU era capaz de mantener y acrecentar sus déficits. Ello implicaba que el punto y final del sistema no andaba lejos y dependía en última instancia de los insólitos y cada vez más arriesgados malabarismos financieros.

Tras la caída de Wall Street China resultó inmediatamente afectada. Como sus exportaciones dependen en buena parte de las piezas y componentes que importaban del resto de países de la región, los problemas económicos se trasladaron rápidamente a través de la cadena de suministros, alcanzando de lleno a toda Asia oriental.

La única salida a la crisis sería estimular la demanda de la población asiática y reconvertir buena parte de la capacidad instalada para satisfacer las necesidades domésticas de los asiáticos. Ello implicaría, por ejemplo, que las factorías de Shenzhen pasaran de montar iPods i teléfonos móviles, a producir productos asequibles al consumidor chino lo cual requeriría un largo proceso de reconfiguración de las cadenas de suministro a lo largo y ancho de la región, afectando, por ejemplo, la producción de semiconductores de Taiwan, la producción de memorias de Korea, y la producción de hardware de Singapore.

Todo ello implicaría una fuerte reducción de los beneficios de los agentes corporativos multinacionales. Por tanto la respuesta que se diseña en los puestos de mando de las corporaciones y los despachos de las élites es la de "capear el temporal" pasando el coste de la crisis sobre los trabajadores, presionando a la baja sus condiciones laborales y hundiendo aún más sus niveles de vida en una espiral deflacionista imparable.

En fin, la perspectiva de los próximos años es simplemente la de la Depresión con mayúsculas.